“Alabemos a Dios Nuestro Señor,
al Hijo, al Espíritu Santo y a Mamita María”.
Así inició la vigilia de jóvenes el pasado 15
de marzo en la Quinta Real, de esta ciudad de Tuxtla, comenzando
a las 4.30 de la tarde y que contó con la asistencia de más
de ciento veinte oyentes.
¿Sabes qué es una
vocación?, ¿Alguna vez has sido “llamado” a
algo? Pues eso es la vocación, es un llamado a realizar algo.
Dios nos llama a vivir en celibato o en matrimonio, en cualquiera
de los casos a ser Santos. El celibato es, en una forma amplia, no
estar casado, pero el celibato eclesiástico se divide en celibato
religioso y en celibato de soltería. En la vocación
al matrimonio, hay siempre un momento intermedio: el noviazgo ¿Qué importancia
corre aquí otra persona en tu vida? Simple, un noviazgo no
se trata tan solo de atracción, sino de verdaderamente estar
enamorado por la persona amada y ser correspondido. El noviazgo es
camino al matrimonio y solo por él se puede llegar, ya que
el llamado de nuestro Dios dice cierto y exacto que pertenezcamos
a un celibato o a un matrimonio. En ambos llamados hemos de ser Santos,
y de recibir la bendición de Dios, pero si no hemos de casarnos,
debemos ofrecer el celibato a Nuestro Señor. Esto nos fue
transmitido por el hermano Alberto A. Ortiz Moreno (Betillo), quien
en pocas palabras nos resumió que siendo cual sea el llamado,
es un servicio a Dios.
El Padre José Luís
Espinosa nos hizo reflexionar sobre la vocación a la vida,
que es en sí el primer llamado que nos hace el Padre. Muchos
nos sentimos amados por nuestros padres, pero hay quienes no lo ven
así. Algunos piensan que fueron hij@s no deseados o inesperados,
pero ninguna de estas cosas es cierta. Dios te pensó y luego
te quiso donde estás ahora, respirando, oyendo, viendo, y
lo más importante, viviendo, Dios nos amó tanto que
nos ofreció a su único Hijo, a su Hijo amado para ser
salvos. Haciendo referencia a la fecha en que se vivió el
evento, reflexionó que nos encontramos ya en el inicio de
la Semana Santa. Esta Semana conmemorativa nos enseña tres
virtudes fundamentales, importantes para la vida: El ayuno, la Oración
y la Caridad, pero también deja ver las debilidades humanas:
el placer, el tener y el poder.
Jesús nos enseña y da la salvación, pero es Dios quien
salva, pues entrega a su único Hijo para salvarnos a todos nosotros
y que podamos vivir, pues Dios nos llama a eso, a vivir y dar vida.
Podemos hacer lo que creemos conveniente
con nuestra vida, pero no podemos hacerlo con la vida de alguien
más. Tener un hijo es una bendición de Dios, pues es Él
quien ha concebido esa vida y espera que llegue. El espíritu
del niño está en nosotros, y va creciendo, se forma
y espera nacer, entonces tan solo es un inocente que empieza a sentir.
Por azares del destino, o malas decisiones de la madre, por no defraudar
a nadie, o por miedo a no saber qué hacer, cuando se es joven
se cometen muchos errores, pero hay uno, que es atroz, y es terminar
con una vida, lo es el abortar. El niño ha de esperar nacer,
y compartir contigo su vida, pero no lo mates, no lo abortes, le
quitas la vida y le niegas el amor. A pesar de todo, el niño
siempre te amará, pues no será capaz de entender lo
que has hecho, y si lo comprende, el te perdonará. Enseñanza
de una representación escénica, que nos mostró que
debemos amar la vida, y dejarla vivir, pues, un aborto más
o uno menos, ¿qué daño puede hacer?, piénsalo,
pudiste ser tu.
Ritmo y movimiento, nos acompañaron
por unos instantes. El grupo “Rey- Es” con alabanzas
en piezas modernas y agradables sirvieron para levantar el ánimo
entre aquellos que iniciaban a flaquear.
El Padre Elí nos enseñó que
debemos seguir a Dios, llenar nuestra vida del Agua Viva que representa
su Hijo. Se nos dice que seamos hijos de bien y proclamemos con ejemplo
lo que Dios Nuestro Señor nos ha enseñado. Todos somos
hijos, todos somos hermanos, todos somos Santos en la medida que
lo aceptemos.
Finalmente concluimos con una hermosa
Hora Santa, en la cual tuvimos la oportunidad de tener a Dios entre
nosotros presente en la hostia, fue un momento de emotividad y cariño,
el cual nos hizo reflexionar sobre todo aquello que vivimos.
Nosotros ya vivimos el encuentro
y queremos servir con nuestra vida, y tu ¿qué estás
esperando?.
“Yo he Venido para que Tengan
Vida, y la Tengan en Abundancia” Sn. Jn. 10,10