Yo
quiero ANIMARLOS para que sigamos en este esfuerzo cotidiano, de
fortalecer los vínculos de comunión en nuestras comunidades
de Renovación, en el movimiento, en la parroquia, en la
diócesis, sin escandalizarnos porque haya problemas, porque
si alguien dice “ no, yo ya no voy a la iglesia porque ahí hay
problemas”, entonces ese no ha entendido que así es
la vida y que así somos los seres humanos y se pierde la
oportunidad de convertirse a Dios, amando incluso a aquel que no
le cae bien, es una oportunidad que Dios nos da, de crecer en comunión
y en vida cristiana.
Crecemos en comunión sirviendo,
trabajando, siempre con mucha fuerza. Yo siempre repito a la saciedad
lo que decía San Marcelino Champañan: (fundador de
los hermanos maristas) – “si quieres que alguien te ayude,
busca al que esté ocupado porque el flojo nunca te va ayudar” – así de
sencillo.
Bueno, pues ¡ÁNIMO!,
creo yo que poco a poco en el informe que hemos recibido vemos como
se va conformando la estructura, en comunión, ahora les toca
a ellos coordinar junto con el padre Elí; de parte de ustedes
se requiere también obediencia a la coordinación, a
lo mejor algunos de ustedes saben más que ellos, o tienen
más experiencia, cualquier cosa puede ocurrir, pero ellos
son los que han recibido el encargo, ellos dos (Alberto y Lety) no
son coordinadores con el padre Elí porque a ellos les guste
estar encargados, sino que han recibido una misión nuestra.
El obispo es el que da la misión, en la iglesia nadie dice:
yo voy a hacer esto porque me gusta o porque yo quiero, sino es una
misión como la que ustedes reciben de sus párrocos
y en obediencia a sus párrocos, hay que fortalecer ese vínculo
jerárquico, hay que construir la comunión a través
de la obediencia y de la paciencia, porque si uno quiere que todo
este siempre bien y fácil, pues eso no es para el cristianismo.
El señor dijo: “mi camino es estrecho”, y así es,
angosto es el camino de la salvación; cuando no es una cosa
es otra, pero así se construye la vida espiritual y la conversión;
así que ¡ÁNIMO! Tenemos mucho que hacer, hay
mucha gente que salvar, junto con ellos nos salvaremos, pero no podemos
perder el tiempo en discusiones inútiles entre nosotros. Podemos
correr ese riesgo, que entre nosotros perdamos tiempo en pleitos,
en antipatías y hay tanta gente que está esperando
una palabra de vida, porque, como dice san Pablo “el Evangelio,
el Amor de Cristo nos empuja pero hay de nosotros si no evangelizamos”,
así es que ¡ÁNIMO!, ustedes son coordinadores,
promuevan la comunión de su equipo con mucha humildad, con
mucha paciencia y con mucho trabajo, pónganlos a trabajar,
porque si solo son de Renovación por reunión, pues
lo que van a tener son problemas, hay mucho que hacer en sus parroquias,
si no tienen actividades mándenlos a visitar a las familias,
hace falta una palabra de consuelo a las familias, no consientan
tanta pereza.
Hay que fortalecer su Asamblea de
Oración, los vínculos con el Equipo Nacional, aprovechar
las oportunidades que da la Renovación también para
formación a nivel nacional, cuando sea necesario, que venga
alguien del equipo nacional. Yo quisiera que invitaran y dieran un
formativo a todos, que vinieran del equipo nacional, creo que sería
muy bueno porque no todo mundo puede viajar tan lejos.
Muchas gracias por este ratito y
hay que seguir adelante hay que tener mucha entrega y mucho ánimo
en la comunidad, las asambleas como les dije, bien preparadas, muy
participadas, siguiendo todo lo que ya hemos hablado acerca de la
asamblea, animar a los hermanos a tener su formación, a que
haya continuidad en la formación y colaborar en la pastoral
de sus parroquias, los coordinadores, es necesario que vayan a las
asambleas y poco a poco también que los padres les acompañen,
yo les decía que la asamblea es una oportunidad muy buena
para que los sacerdotes hagan una exhortación de cinco o diez
minutos a la comunidad, eso fortalece mucho la asamblea, yo creo
que muchos de los frutos de una buena asamblea también son
de la exhortación que el sacerdote pueda hacer dentro de la
asamblea; así es que muchas gracias por todo.
Les daré la bendición.